Hibristofilia o el por qué te gustan los chicos malos

¿En cuántas películas hemos visto la tierna historia de amor entre la chica modosita y el malote del instituto? Las mujeres siempre han asociado el atractivo masculino con el hombre que desprende testosterona, el hombre rebelde y peligroso que desafía todas las reglas por ser él mismo. Ese chico que vivía su vida independientemente de los estándares que la sociedad le marcaba y que al final conseguía enamorarse de esa chica tímida, con gafas y ortodoncia. Y es que no digáis que no os enamoraron personajes como Patrick Verona (Heath Ledger) en 10 razones para odiarte o John Bender (Judd Nelson) en El club de los cinco.

hibristofilia

Lo anterior es clarísimamente una exageración de lo que puede ocurrir en la vida real, pero segurísimo que más de una vez te has sentido atraída por ese chico de tu entorno misterioso y reservado que emana sensualidad por cada poro de su piel. Lo persigues durante meses y te obsesiona saber en qué pensará e incluso tu mente se creará falsas situaciones en las que estás segura que ese chico te ha mirado y te ha guiñado un ojo (cuando a lo mejor solo le picaba) o te ha insinuado algo al preguntarte la hora que era.

Y mi pregunta llegado el momento en el que ves como lo que parecía una tontería se ha convertido en la obsesión de una chica es…¿de verdad a algunas chicas les gusta que les traten mal, les ignoren, les miren con condescendencia, les hagan esperar y no cumplan lo que les prometen? ¿En serio? ¿Es más atractivo que sean más dominantes, menos fiables y más peligrosos?

Pues realmente la respuesta para las anteriores preguntas de algunas mujeres es sí. Y es que algunas chicas (ojo, no todas) sufren lo que científicamente se llama hibristofilia. Nos os asustéis porque esto, solo es un pequeño porcentaje de la población, pero por lo menos tienen excusa para preferir a un chico malo.

La hibristofilia es un tipo de parafilia, es decir un patrón de comportamiento sexual, en la que el sujeto siente atracción por mantener relaciones sexuales con personas peligrosas, ya sean asesinos, ladrones, violadores… aunque no tiene por qué llegar a ser un crimen de esta índole. Las personas que se excitan sexualmente o logran el orgasmo mediante este patrón de comportamiento sexual (en el que los delincuentes se llevan la palma) también se ven atraídos por personas que engañan, que son infieles o que son grandes mentirosos. Los motivos o razones de este fenómeno son desconocidos pero la psicología lo deriva como un extremo del fanatismo.

Esta parafilia explicaría el por qué del éxito que algunos delincuentes tuvieron y siguen teniendo entre el género femenino aun estando entre rejas. Gente que a pesar de sus crímenes tiene una legión de admiradoras que les escriben cartas, les declaran su amor e incluso llegan a pasar su vida entera obsesionadas con estos delincuentes.

A lo largo de la historia existen casos llamativos de hibristofilia; es posible que el más llamativo sea el de Ted Bundy, un asesino que llegó a matar a cien mujeres y que a pesar de ello cuando tras el juicio fue declarado culpable cientos de mujeres comenzaron a escribirle cartas de amor.