Los mejores juguetes sexuales: el tapon anal

tapon anal

Es tu amiga del chat. La tienes dominada. Hace lo que le pides. O al menos eso es lo dice que hace cuando le dices que use sus juguetes sexuales y te encuentras con el tapon anal. Todas las noches os encontráis en la red. Todas las noches para ti se asemejan a un sueño.

Son ya varias veces las que le has dicho que quieres verla en persona. La has conseguido dominar y a ella le ha gustado mucho esa sensación. Nunca pensó que un hombre podría ser capaz de hacerla sentir como la haces sentir tú.

Otra vez te la encuentras en línea y otra vez le preguntas lo de siempre. Quieres convencerla. Estás dispuesto a ir a buscarla a cualquier hora. No importa el día que sea. No importa la hora.

  • Ella quiere probar tus juguetes sexuales. Te lo ha dicho ya reiteradas veces. Ya os habéis enviado una foto. Ya os sabéis como es cada uno. Pensaste que ibas a rebotar porque ella es muy guapa y tú poco agraciado por la naturaleza, pero no ha pasado eso.
  • Tampoco ha dicho que le hayas gustado pero las palabras que le dijiste la estimulan. Ningún hombre en la vida real le ha hablado así. Y es que ningún hombre la ha hecho sentir como lo que verdaderamente es: una hembra.
  • Insistes. La quieres para ti. Ella ya no puede contenerse. Se deja seducir. Cae, todas las noches en tus brazos. Cae, de forma imaginaria y tú la quieres convencer para hacerlo real.
  • Hasta que por fin un día quedáis. Ella te dice el lugar. Te dice la hora. Te arriesgas y vas. Estás esperándola en una esquina y la vez llegar. Te reconoce. Te dice que mejor vayáis a un lugar que ella conoce. No sabes qué decir. Te dice que es cerca y que tiene una llave para poder entrar. Vais los dos.

Tienes un maletín con varios juguetes sexuales. La vez sin que ella te mire mientras camináis. Tú tienes 30 y ella debe tener entre 23 y 26 años. No más. Le preguntas si todo está bien y te dice que sí. Subís en ascensor. Y una vez que salís al pasillo te abalanzas a ella y la comienzas a besar. Le dices lo mucho que la deseas, lo hermosa que es, abrazándola mientras ella intenta abrir la puerta. La abre y entráis los dos al piso. Es el consultorio de un dentista. Es el despacho de su padre que ahora no está.

Ya se ha ido a casa y ella encontró la llave. Se desnuda quiere hacer el amor y tu no piensas perderte esa oportunidad. Sacas todos los juguetes sexuales que has traído y la comienzas a estimular, le buscas el punto G, le encadenas los pezones, luego la atas y comienzas a amarla. A ella le gusta, encuentra satisfactorio que la trates así, que la estimules que repitas su nombre, que digas que la amas sin apenas conocerla, mientras le metes un consolador en la vagina y la vez retorcerse de placer. Ahora te toca a ti, y arrojas todos los juguetes al suelo, ella entonces abre las piernas.

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